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Los lácteos

Los lácteos

Los lácteos

Lácteos y dolor de espalda:

Hasta ahora parece que solo la fisioterapia, y los medicamentos podían disminuir el dolor de espalda, pero recientes artículos científicos han demostrado la relación de dolor de espalda e inflamación con el consumo de lácteos y en especial de la leche.

 

Cada vez es más conocido el dicho: ´somos el único mamífero que seguimos tomando leche después del periodo de lactancia`, y cuanta razón hay en esta creencia popular, no hace falta la leche tras los primeros años de vida, y menos de otra especie diferente a la nuestra. Pero no solo es la leche, sino que sus derivados pueden ser igual de nocivos para nosotros.

Más allá de la lactosa (hidrato de carbono que entre los 3 y 5 años deja de absorberse en condiciones normales porque los mamíferos dejamos de producir la enzima que hace digerir este azúcar), existen peores consecuencias con las proteínas y los ácidos grasos de estos productos. Las proteínas se relacionan con infinidad de alergias, cursando algunas de ellas hasta 21 días después de haberse ingerido, así como de asma, la mayoría de los efectos relacionados con el asma se reducen simplemente erradicando la ingesta de leche, además las proteínas (que son secuencias de aminoácidos) de la leche de vaca son tan grandes que al intestino le cuesta absorberlas irritando los niveles lumbares que es por donde salen los nervios que controlan intestino, provocando así algunos tipos de lumbalgias; pero por otro lado los ácidos grasos que aportan la leche que son omega 6, su producto final es inflamación, por lo que niveles altos de omega 6 producidos por grandes cantidades de lácteos, pueden generar excesiva sustancia inflamatoria en los tejidos. De esta manera podemos justificar la relación del dolor lumbar y la inflamación en diferentes partes del cuerpo.

Por otro lado cabe puntualizar que el carácter ácido de la leche al entrar en contacto con los ácidos estomacales, tampoco ayuda en la absorción del calcio, y que muchos estudios demuestran que el calcio de la leche de vaca solo tiene un 26% de absorción, por lo que hay otros muchos alimentos que van a aportar más calcio al cuerpo.

Conclusión: los lácteos aportan muy poco calcio al hueso, irritan los niveles lumbares por dificultad en la absorción de sus proteínas, y aumentan los niveles de omega 6 cuyo producto final es inflamación.

A partir de aquí ante cualquier lumbalgia o inflamación lo ideal es no tomar lácteos como alternativa eficaz en muchos casos para reducir la sintomatología dolorosa.

 

ANTONIO CARMONA

Fisioterapeuta colegiado 3055

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